miércoles, 9 de mayo de 2012

Buenos días

El azúcar del café es revuelto por una tormenta
(unos tormentos)
que anoche las nubes de mis sueños
(no tan húmedos)
rompieron mis huevos
(del desayuno).

lunes, 30 de abril de 2012

Profeta

A los mejores profetas el tiempo los atraviesa
y todo el bloque de lo que es, lo sido y lo que será,
se solidifica en sus juegos.
Claro, son juegos inciertos
para nosotros mortales
cualquier cara tiene el dado
como el profeta. Cualquiera.

Así me gusta jugar contigo como augurando
una marcha triunfal sobre los transitorios amoríos.
Las ventanas del tren pasan rápidas con sus rostros
tendrá que parar, debe hacerlo en esta estación
y la puerta, frente a frente, la tuya y la mía se abrirá.
Podré ser un mal profeta pero tengo paciencia
para ver si el caballo al que aposté muere
con las mismas lesiones, los mismos huesos rotos
que supuse esa mañana con la señora de la tienda.

 No vuelvo a comprar de esa carne allí.
Carnívoro sobre la espera y un salchichón en la pared colgando.

domingo, 25 de marzo de 2012

Para ver


Y leer junto a Oliver Sacks

viernes, 16 de marzo de 2012

domingo, 4 de marzo de 2012

domingo, 26 de febrero de 2012

Primer canto a la misma que se fragmenta

Entrópicos como la excepción que rompe la causa
nuestros encuentros en una órbita desconocida;
pero casual no es la mirada que rechazas hoy
anoche llena de sol y atrapada en nuestros cuerpos
que perdieron sus curvaturas en la misma resonancia:
soledad que se disgrega en fragmentos inmutables
sobre la mesa, las pastillas para poder dormir.
El cuarto sin luz tiene la misma eternidad que el universo
se siente contraerse como un útero
se siente expandirse como una erección
nuestros abdómenes se retraen y convulsos
de repente, se detienen.

No soy cristiano: amo al más lejano.
Por la distancia no encuentras sino mi pequeña silueta
la follas pensando que no tengo más sombra para ofrecer
me pides un silencio que te ofrezco con mis besos
un silencio para recordarte que somos dos fragmentos
errantes sobre el multilineal plano del mundo,
de trayectoria incierta y libertad solemne.
La distancia se interpone, cortante e invisible,
hecha de lejanía como todo obstáculo
sin embargo, es precisamente ella
la que nos permite andar sin cortes
sobre la infinidad de cada fragmento,
andar errantes y encontrarnos en el mismo giro de la moneda
pero en caras distintas.